El perro se comió a mi amigo.
- Vanesa Cárabez
- Feb 12, 2025
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Me sudaban las manos, la cabeza me daba vueltas y el canijo perro se lamía las patitas mirándome de reojo con una cara de “yo no fui”. Lo cargué, lo sacudí, lo golpeé… y nada. Mentir no era lo mío, así que decidí que tenía que matar al perro para sacar a mi amigo.
Tomé todos los chocolates de la casa y los metí en la licuadora, mezclé también un sándwich de jamón por si mi amigo tenía hambre, era su favorito. Llené el plato de Chuby y cuando se lo termino, esperé a que le hiciera efecto, esperé que se desmayara, esperé que escupiera a mi amigo, espere que le dieran ganas de ir al baño, esperé… y esperé y… esperé… y de repente ¡BURP!. Chuby eructó.
Me miró con ojos de ”ya valiste madre“ y me llené de coraje, lo tomé del hocico y me metí en él. Dentro de Chuby encontré objetos perdidos: dos corbatas de papá, un sobre con dinero para Mary, el anillo de compromiso de mamá, a mi amigo… y mis tareas, ¡TODAS MIS TAREAS!.
Ahora, al que le tocaba ser un baquetón sin imaginación era al perro.



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