¡1,2,3 por mí!
- Vanesa Cárabez
- Feb 12, 2025
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Llevamos varios años en este juego. Isabel ya estuvo a punto de morir tres veces: Una por casi comerse el tumor que estaba dentro de un recalentado en el refri. Otra vez, encontró el tumor dentro de su botella de shampoo mientras se bañaba. Y la vez que lo escondí debajo de su almohada, pero ella ha sido mucho más astuta. Yo he tenido que ir al hospital más de 10 veces sólo este año.
El otro día me preguntó muy seria, “¿cuándo nos vamos a cansar de buscar y esconder el tumor? Las cuentas del hospital nos van a dejar en bancarrota y ahí ya no tendremos muchas opciones de escondite. ¿Qué crees que pase si ya no tenemos dónde esconderlo?“. La miré fijamente, no como cuando la miro intentando descifrar dónde lo escondió esta vez, ni como cuando la miro buscar cerca de mi reciente escondite; no, esta vez la miré y sentí el miedo oculto detrás de sus ojos.
Decidimos poner el tumor en un jarrón de cristal en medio de la mesa del comedor. Así podríamos tenerlo siempre a la vista, evitar tropezar con él y además ir llenándolo de moneditas y cambio para tener dinero en el inoportuno caso de que alguno terminara hospitalizado de nuevo.



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